
Para los neurobiólogos, la cognición se refiere más específicamente a la capacidad para prestar atención, identificar y planificar respuestas significativas a los estímulos externo o a las motivaciones interna.
Acorde con estas funciones, las cortezas de asociación reciben e integran la información desde distintas fuentes y pueden influir en una amplía gama de comportamientos. Las eferencias hacia las áreas de la corteza de asociación incluyen conexiones desde las áreas de la corteza sensitiva y motora primarias y secundarias, el tálamo y el tronco encefálico.
El 75% del cerebro se especializa en prestar atención selectivamente a un estímulo particular, planificar y experimentar la respuesta son algunos de los procesos mediados por el resto del encéfalo humano. En conjunto, estas capacidades se denominan cognición. Los lóbulos parietal, temporal y frontal de la corteza de asociación son los que hacen posible la cognición. El componente más importante de la corteza en cada uno de los lóbulos cerebrales es la neocorteza, definida como la corteza que tiene seis capas o láminas. Cada capa comprende una población características de células con tamaños, formas, aferencias y eferencias diferentes.
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