Si no te mueves, te entumes

El movimiento despierta y activa muchas de nuestras capacidades mentales, porque integra y graba nueva información y experiencia en nuestras redes neuronales y porque es vital para todas las acciones en las que encarnamos y expresamos nuestro aprendizaje.


El verdadero aprendizaje significativo, en el cual se establecen conexiones significativas para el aprendizaje, no se completa hasta que no encuentra una salida, de manera física o una expresión personal de pensamiento; y esta se halla precisamente en el movimiento, en la acción, en la que el cuerpo se convierta en instrumento de dicha expresión.


El movimiento, por tanto, es una parte indispensable del aprendizaje y del pensamiento. Cada movimiento que efectuamos se convierte en un enlace vital para el aprendizaje y el proceso cerebral.


Nuestro pensamiento se manifiesta en acción: incluye desde el movimiento atómico de tus células hasta los impulsos eléctricos que se desprenden y se concentran en movimientos especificos: caminar, hacer deporte, dar un beso, prender la luz, etcétera. Por eso es importantísimo movernos; si no, nos entumimos.


Se ha comprobado que existe una unión poderosa entre el ejercicio y el cerebro: el ejercicio estimula el crecimiento y desarrollo del cerebro joven y también previene el directorio en cerebros ya viejos. Los movimientos musculares coordinados activan la producción de neurotrofinas, que son sustancias naturales que estimulan el crecimiento de células nerviosas e incrementan el número de conexiones neuronales en el cerebro.


Cabe también mencionar que con un simple movimiento de la cabeza se alinean nuestros ojos, nariz, oídos e incluso la lengua. Gracias al movimiento hemos aprendido muchas cosas sobre nuestro cuerpo, y es también algo hermoso cuando nos permite manifestar nuestras emociones y sentimientos.


Según Aryl, 7% de nuestra comunicación son palabras que decimos, 38% corresponde al tono de voz y 55% a nuestro lenguaje corporal: gestos, postura, contacto visual, ademanes, movimientos del cuerpo. En consecuencia, no es tanto lo que decimos sino cómo lo decimos, y esto dependerá del tono de la voz y del lenguaje corporal.


Recuerda si no te mueves, te entumes. Entonces por qué no jugar foot ball, o bailar, o correr con nuestros hijos y alumnos. Te invito a que te quites el disfraz de adulto, lo coloques sobre la cama, te pongas el de niño y disfrutas media hora con un niño. Es una experiencia fantástica, yo personalmente lo hago muy seguido con mis hijos y alumnos y son momentos muy gratos.


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